miércoles, 27 de julio de 2016

RESTAURACION, ¿SI O NO? POLEMICA ENTORNO A LAS OBRAS MAESTRAS


 ¿Os acordáis del Ecce Homo de Borja, o el más reciente Castillo de Matrera en Cádiz? Sin duda dos de los casos más sonados respecto a lo desastrosa que puede llegar a resultar una restauración cuando cae en manos, o en criterios, poco apropiados. Pese a ello no todas las restauraciones son polémicas por su cuestionable carácter histórico-artístico y casi consensuado dudoso gusto.

En otras ocasiones entra en juego  el papel de la obra de arte como icono social, y por lo tanto, la imagen que gran parte de la población tiene en su mente sobre esta. Es por ello que una restauración, y el cambio que se produce en el imaginario colectivo dan mucho de qué hablar en algunas ocasiones.  Estos son los casos por ejemplo de obras como El caballero de la mano en el pecho de El Greco, presentada en 1996 por el Museo del Prado, a la que se acusó de perder “gran parte de su misterio”, o la más reciente La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana de Leonardo da Vinci, restaurada en 2010 por el Museo del Louvre, que parece tener “mucho brillo” para la mayoría de sus espectadores.

Así pues, debemos cuestionarnos, que pasaría en el caso de grandes obras de arte. Pongamos el caso de La Gioconda, la obra maestra por excelencia. Su estado de conservación es cada vez más delicado,  por ello el museo del Louvre tiene proyectada una restauración de la pieza magistral de Leonardo da Vinci. Sin embargo es sabido que parte de su encanto viene dado por los tonos crepusculares que ha ido adquiriendo a lo largo del tiempo, pero que, sin embargo no forman parte de la obra original. Así pues, estos matices se perderían.


Es aquí donde debemos preguntarnos, realmente, que es lo mejor en estos casos en los que entra en conflicto la integridad de la obra y la influencia que esa pieza tiene sobre la población. No debemos olvidar que durante los últimos años el concepto museo-espectáculo se ha impuesto, y que en muchas ocasiones se ha mirado más en beneficio de la propia institución y sus usuarios que por el de la obra de arte. Y este sin duda, podría ser uno de los motivos por los que no acaban de realizarse la restauración de obras de arte tan icónicas. ¿Sino como se explica el hecho de que, una obra como La Gioconda del Prado, fuera restaurada sin mayor polémica, y no haya ocurrido lo mismo con La Gioconda del Louvre? ¿Seriamos capaces de admirar del mismo modo la obra que se encuentra en Francia si perdiera la imagen a la que nos tiene tan acostumbrados? ¿o abriríamos la mente y nos percataríamos de la importancia que tiene ver la pintura tal como fue concebida por su autor?. Así pues, debemos encontrar un perfecto equilibrio, para que el espectador sea capaz de admirar la obra, pero a la vez esta se encuentre lo más cerca posible de su estado inicial y natural, manteniendo siempre así su veracidad.

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